Cuando te mete la primera patada, no te lo crees.
Cuando te mete la segunda, sigues perdonando.
Cuando te mete la tercera, pones mala cara.
Cuando te mete la cuarta, te quejas.
Cuando te mete la quinta, te rebelas.
Cuando te mete la sexta, te deprimes.
Cuando te mete la séptima, la añoras.
Cuando te mete la octava, intentas olvidar.
Cuando te mete la novena, te das cuenta de que es imposible.
Cuando te mete la décima, te ves atado.
Cuando te mete la undécima, eres un esclavo.
Pero cuando esa zorra de mierda vuelve a meterte la duodécima patada en los cojones, yo creo que va siendo hora de espabilar... ¿no crees?
MiiC 2017: 'Guía Ninja del ilustrador' e 'Ilustradots Vol.2'
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Esta mes se expone en la *MiiC (Mostra internacional de ilustración
Contemporanea)* en Santiago de Compostela uno de mis trabajos recientes
para la *Guí...
Hace 8 años
8 comentarios:
Y me quito el sombrero
Joder, claro que sí. Y antes, si es posible...
Jajajaja
De doce patadas sobran muchas!
He ahí un hombre con un vendedor de coquillas muy fiable.
Curiosa entrada.
Yo creo que más bien se dedicaría al I+D de coquillas, porque puede sacarle defectos a cualquiera de ellas.
yo creo que con dos patadas ya seria suficiente ...
Tú sabrás, eres mujer. Sois las cabronas que nos pegan patadas en los huevos.
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