domingo, 30 de agosto de 2009

Filosofía del botón rojo (I)

Cuando te mete la primera patada, no te lo crees.
Cuando te mete la segunda, sigues perdonando.
Cuando te mete la tercera, pones mala cara.
Cuando te mete la cuarta, te quejas.
Cuando te mete la quinta, te rebelas.
Cuando te mete la sexta, te deprimes.
Cuando te mete la séptima, la añoras.
Cuando te mete la octava, intentas olvidar.
Cuando te mete la novena, te das cuenta de que es imposible.
Cuando te mete la décima, te ves atado.
Cuando te mete la undécima, eres un esclavo.
Pero cuando esa zorra de mierda vuelve a meterte la duodécima patada en los cojones, yo creo que va siendo hora de espabilar... ¿no crees?

8 comentarios:

Ladherna dijo...

Y me quito el sombrero

picomike dijo...

Joder, claro que sí. Y antes, si es posible...

Roberto, Teodrak dijo...

Jajajaja

De doce patadas sobran muchas!

Ukio sensei dijo...

He ahí un hombre con un vendedor de coquillas muy fiable.

Lanselor dijo...

Curiosa entrada.

Roberto, Teodrak dijo...

Yo creo que más bien se dedicaría al I+D de coquillas, porque puede sacarle defectos a cualquiera de ellas.

Lara dijo...

yo creo que con dos patadas ya seria suficiente ...

Roberto, Teodrak dijo...

Tú sabrás, eres mujer. Sois las cabronas que nos pegan patadas en los huevos.